El ombligo es una de las zonas del bebé que más atención necesita durante las primeras semanas de vida. Después del parto y el corte del cordón umbilical, el pequeño permanece con un pedazo de cordón que con el tiempo se secará y caerá, pero debes curarlo cada día de forma muy cuidadosa para evitar infecciones. La mejor posición para hacerlo es tumbándolo boca arriba con una toalla debajo del culito.
Cómo limpiarlo y desinfectarlo
- Primero, empapa una gasa estéril con unas gotas de alcohol de 70º C y levanta el cordón con una mano, mientras que con la otras pasas la gasa a lo largo del mismo.
- Coge otra gasa y dóblala en cuatro, empapándola de nuevo en alcohol de 70º C, después, mientras con una mano se mantiene levantado el cordón, con la otra se enrolla la gasa doblada a su alrededor para proteger el muñón.
- Coloca cuidadosamente otra gasa sin doblarla, encima del cordón ya envuelto. Ahora pon la pequeña red elástica que lo mantiene firmemente.
- Repite esta operación varias veces al día, ten en cuenta que puede mancharse con las deposiciones del bebé y entonces sería necesario cambiarla, e inmediatamente después de cada baño.
Algunas precauciones con el ombligo y el pañal
- Algunas veces, la orina que queda en el pañal empapa el muñón y retrasa su secado. Para evitarlo, coge el pañal y con unas tijeras hazle un agujero en la parte delantera.
- Cuando se cambie el pañal, se debe efectuar una escrupulosa limpieza del cordón, y siempre que sea posible se debe dejar al niño con el abdomen (barriga) desnudo para que el aire seque la herida. De esta forma, se curará mucho antes.
Fuentes de información:
- Esteva E. Cuidados del bebé. Offarm 2005; 24(1): 116-122.
- Manual de Alimentación Infantil para Farmacéuticos. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. Vocalía de Alimentación, 1998.
- Nutrición y Dietoterapia de, Krause. Mahan K, Escott-Stump S. Ed. Interamericana. 10ª Edición 2001.
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